Escribir o morir



Desnudas el suelo y abandonas la ropa en la silla. No se oye nada. Tu aliento es silencio.

Despides a los muebles y los cachibaches. Callados. La luz es silencio.

Suaves, la luna y el sol, en esta habitación imposible. Su presencia es eco. Es silencio.

Vacíos de palabras. Llenos de sentido. Los pensamientos no dichos
juegan al escondite en medio de la nada.

Nada queda. Nada hay. Entre las paredes, el tiempo lo pinta todo
de blanco. Y es silencio también. Es papel y letra no pronunciada.

Desnudas tu mirada y con la boca llena de agua besas
mil veces
la imagen de tu vida que es un trillón de flores y espinas.
Y el infinito de cada segundo vivido es silencio también.

Los recuerdos cierran los labios,
te dan la espalda
y entonces la habitación
es más blanca. El vacío
deviene todo.

La nada. El silencio. Y tú.

Comentaris

escribiente ha dit…
El estado natural de la mente es el silencio solo a partir de él podemos crear nuestra vida, nuestro futuro.
Nacemos solos y morimos solos, y somos en tanto damos. De eso dependerá que los colores generen formas, mundos, universos enteros que rompan y llenen el blanco de nuestras vidas.

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Judit ha dit…
Somos, también, en tanto recibimos. Y añadiría que la soledad es un estado de conciencia, es darse cuenta de que lo que ocurre bajo la piel, ocurre a solas.